El alcalde vende planos

Torres Hurtado, a falta de otra cosa mejor, ha empezado a vender como logro del mandato el plano de la imaginaria reforma del ferial de Almanjáyar. Es lo mismo que hacen las tiendas de turistas con los monumentos, vender planos a escala, pero con una salvedad: los monumentos existen pero la reforma del ferial ni existe ni tiene visos de abandonar el país de los sueños imaginarios de un alcalde que preside una ciudad arruinada sistemáticamente por los impericia. La otra inversión vendible, la del plan de movilidad y los LAC, que ha supuesto un dineral auténtico, es mejor esconderla que mostrarla. La idea ha sido terrorífica y las consecuencias, ahí está el conflicto abierto con la empresaria concesionaria del transporte, largas e imprevisibles. Ayer, mientras los LAC se deslizaban por las curvas con su peso de gigante derrotado, un modesto autobús ardía en una parada de barrio.

El plano del ferial, con sus pistas polideportivas y sus presuntuosos circuitos de kart, es menos que humo. El humo, al fin y al cabo, es materia en combustión. Lo que vende Torres Hurtado es nada, un proyecto de siete millones de euros pero que igual lo han podido valorar en nueve o diez.

El Ayuntamiento no tiene un duro, debe a los bancos 260 millones y tarda en pagar a los proveedores 120 días, después de haberse acogido repetidamente las ayudas para regular la deuda de Hacienda.

Por tanto tanto tiempo en zanjar las deudas y por tan mala situación el alcalde ha tenido que renunciar a acogerse a los beneficios del plan de impulso económico del Gobierno que prevé préstamos para las administraciones locales sin intereses, que no es igual que administraciones sin ningún interés ni futuro.

Puedes escuchar aquí la columna de opinión de Alejandro Victor García. 21 de enero de 2015.

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Adiós, arzobispo

El arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, será relevado de su puesto en los próximos días, seguramente en torno al primero de febrero, festividad de San Cecilio, un santo inventado para dar consistencia a la extraordinaria fantasía de los libros plúmbeos.

La coincidencia es irónica. San Cecilio es en cierto modo el modelo árabe y cristiano de la tolerancia pues fue ideado por los moriscos para contener el látigo de los cristianos. San Cecilio es ahora un cristiano espectral, fruto de pensamientos contrarios. Por eso aparece en los grabados mirando atónito el mundo con un turbante árabe.

El arzobispo parece también una invención de alguien menos benevolente. Martínez se ha portado como un conservador trasnochado con espíritu inquisitorial salvo para ciertos corruptos morales de la casa, hacia los que mostrado una débil voluntad de persecución.

Martínez se va por su morosa reacción para quitar de en medio y acusar a los pederastas, pero antes de que saltara el caso y el propio Papa mediara ante las víctimas, ya había hecho méritos civiles, es decir no solo religiosos, para que la desconfianza creciera a su alrededor. El arzobispo ha convertido la diócesis en una delegación de la ultraderechista Comunión y Liberación en la que milita. Ha roto vínculos incluso con los teólogos de la facultad y ha fundando sus propios centros de formación. Pero al mismo tiempo, según los informes en poder de la Iglesia, ha vaciado las arcas y, lo que es por, ha puesto en manos de sus conmilitones la gestión del patrimonio de Granada administrado por la iglesia. En ese patrimonio está incluida la abadía del Sacromonte, la patria real y fantástica de San Cecilio.. Sus administradores fueron depuestos y sustituidos no se sabe bien por quién.

Ahora él mismo, el arzobispo, será destituido, como si el santo imaginario hubiera olvidado por un momento su origen fantástico y regresara a poner orden convertido en una criatura del aire.

Puedes escuchar aquí la columna de opinión de Alejandro Victor García. 19 de enero de 2015.

Alhambra y Albaicín, un triste duelo

Estoy convencido de que si el PSOE gobernara el Ayuntamiento de Granada, hace tiempo que habría firmado con el patronato de la Alhambra un convenio para beneficiar económicamente el Albaicín. Y lo que ahora Mar Villafranca, directora del patronato del monumento, llama “una extorsión del PP” sería una amistosa colaboración con los representantes municipales. Pero esa ficción es imposible.

La reclamación periódica que hace el alcalde Torres Hurtado al patronato de dos euros por cada entrada vendida está entre el chavico y el impuesto revolucionario. El alcalde a veces parece un niño vestido de flamenco pidiendo para la Santa Cruz y otras un desalmado que no respeta la cartera ajena. Depende del tono que emplee: el ruego de un pobretón o la exigencia del poderoso. En cualquier caso, como ha quedado probado, la petición cae en saco roto.

El alcalde no sabe ni ha sabido nunca hablar con Villafranca con el respeto y la lealtad debida. Su aire de suficiencia varonil, por decirlo con finura, ha condenado al fracaso cualquier posibilidad de entendimiento con el patronato de la Alhambra. Antes de que Javier Arenas perdiera la partida de conquistar para el PP el gobierno regional, Torres Hurtado amenazó hasta la saciedad y con verbo autoritario con que su partido recuperaría para el ayuntamiento la gestión de la Alhambra.

El alcalde fió sus venganzas políticas a la victoria de Arenas y como el candidato a presidir la Junta no logró sus objetivos todo aquel batiburrillo de conquista de la Alhambra, sumisión de Sierra Nevada e instalación de ascensores encima del Rey Chico quedó en una clamoroso ridículo.

Con estos antecedentes lo de los dos euros por entrada es como un chiste de velatorio. Para mal de la ciudad, del Albaicín y de los granadinos.

Puedes escuchar aquí la columna de opinión de Alejandro Victor García. 14 de enero de 2015.

Exámenes a medida

Es ya un clásico de la picaresca política que cuando se avistan elecciones y un hipotético cambio de gobierno, que los gobernantes salientes se apresuren a transformar en funcionarios a los colaboradores leales que aún no habían resuelto estabilidad laboral en la nómina de las instituciones. Este vergonzoso e injusto recurso se repite al margen del partido que esté en el poder. Conozco de primera mano, y a través de los años, supuestos exámenes hechos a la medida y capacidad del opositor e infinidad de trapacerías burocráticas para pagar fidelidades más allá del deber profesional.

UPyD ha denunciado que el ayuntamiento de Granada prepara la conversión de treinta laborales en funcionarios mediante una prueba diseñada a la medida de cada opositor. Las pruebas, en efecto, según la concejal Mayte Olalla, “no incluyen la realización de ejercicios ante el tribunal, ni en el temario se respetan los contenidos mínimos establecidos legalmente en las materias comunes ni en las específicas, ni tampoco en el número mínimo de temas”.

Cuando se consume el tiempo de mandato los partidos se apresuran a pagar las deudas con sus devotos y todas las exigencias de mérito y capacidad pierden sentido, de modo que cada vez que se abre el coladero institucional entra una manada de perros falderos moviendo la cola ante el amo que les ofrece la sinecura.

Hemos sigo testigos de esta hábito innumerables veces, tantas como renovaciones en las instituciones ha habido en nuestra democracia. Este vicio, que se puede equiparar a todos los demás que ha arrastrado hasta ahora la práctica política, subsiste a pesar de que la ciudadanía exige a gritos una limpieza absoluta en el comportamiento de los gobernantes.

El cambio político es cada vez más urgente.

Puedes escuchar aquí la columna de opinión de Alejandro Victor García. 12 de enero de 2015.

No sin Rosa

Cuando los periodistas hablamos de parados y despidos arbitrarios solemos citar números y porcentajes. Por eso hoy hablaré de una sola persona tratada injustamente, de Rosa. Me he enterado por Granadaimedia que la empresa concesionaria del mantenimiento del colegio público San Juan de Dios, del cerrillo de Maracena, ha despedido sin explicaciones a la conserje después de una década de trabajo. Yo conozco a Rosa. Casi a diario, durante todos los años que mi hijo cursó Primaria en el colegio, hemos intercambiado risas y opiniones. Mis recuerdos de padre, y los recuerdos infantiles de mi hijo y sus compañeros, quizá los más hermosos e inolvidables, están llenos de Rosa.

Rosa era casi todo. La que abría y cerraba el colegio, la que atendía a los niños enfermos mientras venían los padres, la que ponía y quitaba los adornos navideños, la que que cuidaba de los chicos en el recreo, la que tranquilizaba a los padres… Sin Rosa era impensable que el colegio pudiera funcionar de esa forma armoniosa, pacífica, razonable y modélica con que funcionaba San Juan de Dios.

El miércoles Rosa fue sustituida sin explicaciones. Y unas horas después, cuando corrió la noticia, la fachada y la verja de entrada estaban ya empapelados con letreros que clamaban: “No sin Rosa”. El director no sabía nada, la Consejería de Educación tampoco y el Ampa mucho menos.

En 2013, el ayuntamiento de Granada, al que corresponde el mantenimiento de las escuelas públicas, decidió privatizar el servicio, suponemos que para ahorrar. Lo ganó la empresa Coyma por un precio inferior al mínimo estipulado, es decir, mediante una baja temeraria. Pero el Ayuntamiento aceptó la oferta quizá porque así se quitaba de en medio una responsabilidad social excesiva. El verano pasado UPyD advirtió de que Coyma estaba incurriendo en irregularidades contractuales, pero tampoco conmovió al equipo de gobierno.

El miércoles Rosa no apareció y la satisfacción de varias generaciones de padres y, sobre todo, la memoria íntima y sentimental de cientos y cientos de niños que amaron a Rosa quedó desamparada.

Puedes escuchar aquí la columna de opinión de Alejandro Victor García. 09 de enero de 2015.

A cacharrazos

Hay algo mucho peor que cuadrar las cuentas de las instituciones a martillazos: golpeando las columnas del debe y el haber con la cabeza de los contribuyentes. La maza del martillo no se resiente pero los cráneos sí. Cacharrazo va, cacharrazo viene. Decir las cráneos es, como nadie ignora, una perífrasis para decir carteras, billeteras o el más castizo parné. El ayuntamiento de Granada ha cuadrado las cuentas del año 2014 gracias a golpear con contundencia la apurada economía doméstica de miles de ciudadanos hasta sacar de ellas casi doce millones de euros en multas. Torres Hurtado ha convertido la multa en un impuesto a la fuerza dirigido preferentemente a quienes no tienen una plaza de garaje, no usan los aparcamientos por falta de dinero ni abonan esa especie de impuesto revolucionario de la zona azul que se reparte el ayuntamiento con los amigos que han ganado las concesiones. Es decir, dedicado a los que menos tienen y los turistas ingenuos.

Con la grúa ocurre igual. Según los datos aportado por el concejal socialista Baldomero Oliver, los 394.000 euros calculados en el presupuestos del año pasado se han convertido en casi 900.000, para contento del alcalde y de los comisionistas de la retirada de vehículos. Esa gente feliz que tanto admira a Torres Hurtado.

La recaudación es tan anómala que cabe llamarla, usando otra perífrasis, eun atraco a porra armada. Los guardias, las cámaras, los sensores y una delegada de Tráfico que trata de redimir el desastre de la LAC inventado más trampas contra los conductores forman parte de esa trama recaudatoria que convierte a los granadinos y visitantes en reparadores de las impericia de los economistas municipales.

Puedes escuchar aquí la columna de opinión de Alejandro Victor García. 08 de enero de 2015.

2015, un año contra el miedo

Da vértigo asomarse al año y mirar el fondo indeciso donde bullen, al mismo tiempo, la luz y las tinieblas. Pero en eso consiste la esperanza, que es una forma de incertidumbre entre rosa y negra donde compiten a partes iguales el entusiasmo y la parálisis. Da vértigo incluso mirar quienes fuimos hace menos de una semana y todo lo que ha ocurrido y los que se han quedado en el camino, como el irrepetible Luis Oruezábal, un tipo que no se puede describir porque los adjetivos se resienten al tratar de dibujar su humanidad.

En el fondo del año que aguarda nos espera la promesa de unas elecciones donde nos jugamos muchos más que una alternancia de partidos. Por primera vez, desde 1977, nos jugamos recuperar la dignidad perdida a golpe de decreto, la honestidad pública y privada, la calidad de vida que nos han robado impunemente, el derecho a hablar, a derogar todos los atentados contra la integridad democrática que hemos soportado en los últimos años. Serán unas elecciones más morales que ideológicas. Necesitamos reponer todas las ilusiones rotas y sobre todo acabar con el miedo: miedo a perder el empleo, miedo por el futuro de nuestros hijos, miedo a perder la casa y los ahorros escasos, miedo a la dentellada de la miseria, a perder la libertad de hablar o reunirse, miedo a que el terror infundado que el neoliberalismo y sus cómplices están extendiendo como una epidemia de peste den al traste con esta oportunidad histórica de empezar de nuevo y salvarnos por nuestros propios medios.

No se puede medir en leyes ni en decretos abusivos el menoscabo causado por cuatro años años de gobierno de Rajoy y otros más del impúdico Zapatero. Para calibrar su verdadero mal hay que medirlo en renuncias, en pérdidas y amenazas, es decir, en miedos que hemos ido sumando a nuestras inquietudes hasta llegar a la perplejidad un poco acobardada de hoy, un día de comienzos de enero de 2015.

Puedes escuchar aquí la columna de opinión de Alejandro Victor García. 07 de enero de 2015.